Ideas para economías poscapitalistas

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Artículo de Luis Glez. Reyes.

Criterios para articular economías solidarias, feministas y ecológicas

La construcción de economías solidarias, feministas y ecológicas requiere trascender el capitalismo y, para ello, es imprescindible dinamitar sus bases, analicemos algunas de ellas.

El capitalismo tiene un único fin: la reproducción ampliada del capital, por lo que es necesario bloquear esa reproducción. A ello contribuyen distintas medidas. Una es prohibir la existencia de beneficios, que los excedentes reviertan en la mejora del tejido socioambiental. Esta es una de las características de las cooperativas sin ánimo de lucro. A esto se puede añadir limitar el tamaño posible de las empresas para que no puedan convertirse en capitalistas. Eso es mucho más que una ley antimonopolios, es poner en marcha medidas como las que hicieron que en la China yuan y ming no se desarrollase el capitalismo: fijación de precios, confiscación periódica de riqueza, etc. Pero si el beneficio no queda en la unidad de producción el ahorro es pequeño, por lo que hay que poner en marcha mecanismos que permitan hacer inversiones. Estos deberían ser necesariamente colectivos. Aquí son importantes herramientas como el micromecenazgo o la banca pública. Sigue leyendo

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¿Y si la alternativa a los supermercados fuesen los supermercados cooperativos?

Artículo publicado en EL DIARIO.

El primer supermercado que se construyó en nuestra geografía tuvo su ubicación en la Feria de Muestras de Barcelona de 1959, cuando el pabellón de Estados Unidos decidió instalar la réplica exacta de uno de los que funcionaban en cualquier gran ciudad americana. Imaginar una sociedad marcada por la pobreza, y que a duras penas iba saliendo del periodo de autarquía, ante esta apología del consumismo. Un espectáculo digno de ciencia ficción, que presentó públicamente al supermercado como símbolo de modernidad y progreso. Una aspiración que varias décadas después estaba conseguida, con su plena incorporación al paisaje urbano.

Proximidad, libertad de elección, comodidad y ahorro de tiempo al comprar todo en un mismo establecimiento, ofertas recurrentes, marcas blancas que vendían calidad y abarataban el precio… ideas que racionalizaron el cambio de hábitos de la mayor parte de la población. No era una conspiración secreta, los supermercados triunfaron porque facilitaban la vida a la gente, eran cómodos, tenían horarios ininterrumpidos y permitían el acceso asequible a una amplia gama de productos. Y lo que es más importante, invisibilizaban sus impactos negativos sobre los barrios, la economía y el medio ambiente.

Mientras Alaska y los Pegamoides cantaban entre risas aquello de Terror en el hipermercado, los primeros movimientos ecologistas empezaban a denunciar la verdadera historia de horror que iba a suponer este proceso: la pérdida de diversidad en el pequeño comercio de barrio y la deriva de los supermercados hacia grandes corporaciones, el fomento del consumismo y la capacidad de control que ejercían sobre productores y consumidores. Desconfianzas contraculturales, que junto a los inicios de la agricutura ecológica, impulsaron la puesta en marcha de las primeras cooperativas de consumo de productos ecológicos y las primeras experiencias de comercio justo.

Hoy sabemos que muchas de esas críticas a los supermercados fueron visionarias. Recientemente Amigos de la Tierra presentaba AGRIFOOD ATLAS, informe que sintetiza una exhaustiva investigación donde muestran cómo la producción de alimentos en el mundo está monopolizada por cada vez menos empresas, y cada vez más grandes, a lo largo de toda la cadena alimentaria. Unas pinceladas: casi la mitad de la comida que se vende en la Unión Europea viene de solo 10 cadenas de supermercados, apenas 50 industrias se llevan la mitad de las ventas de comida en el mundo… Perversa dinámica que concentra el poder de la cadena alimentaria en muy pocas manos. Sigue leyendo 

Rebeldías en común. Sobre comunales, nuevos comunes y economías cooperativas.

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Montes que se manejan de forma comunal, cofradías de pescadores/as que insisten en realizar una pesca artesanal y sostenible, programadores/as que reproducen entornos comunicativos basados en el software libre, mercados que ligan directamente a personas productoras y consumidoras, redes de semillas que trabajan para mantener la biodiversidad cultivada, cooperativas que apuestan por una energía sostenible, iniciativas de crédito colectivo o comunitario, grupos educativos o de crianza que atienden las necesidades de las/os más pequeñas/os, aprovechamiento compartido de dehesas: todo este paisaje de autoorganización social formaría parte de lo que podemos reconocer como el “paradigma de los comunes”.

A estos comunes tradicionales se suman los nuevos comunes, entendidos como prácticas que intentan cerrar circuitos económicos y políticos en un territorio dado y que ayudan a democratizar fragmentos del mundo. Agrupaciones desde las que desarrollar formas diferenciadas de producir (economía solidaria, cooperativismo, agroecología…); aprender (cooperativas de enseñanza, escuelas populares…); convivir (grupos de crianza compartida, cooperativas de vivienda, recuperación de pueblos abandonados….); relacionarse con las culturas y las nuevas tecnologías, de forma que sean accesibles y no se mercantilicen (software y cultura libre…); en definitiva, instituciones capaces de sostener y hacer deseables otros estilos de vida.

Comunales y nuevos comunes tienen mucho en común, aunque los separe un contexto histórico y ambiental. Son fruto de la sedimentación de prácticas que llevan asociadas una serie de valores como la reciprocidad, la deliberación y la participación, la sostenibilidad o el cuidado de los bienes o recursos. Este libro contiene voces de activistas, comuneras e investigadores, recogiendo los principales debates y prácticas que se están dando en nuestra geografía en torno a los comunes.

Tras mucho tiempo de trabajo y con una cantidad de ilusión enorme lanzamos este libro, que condensa los aprendizajes, reflexiones y debates abiertos que una amplia red de personas hemos compartido durante los últimos años. Gentes del campo y la ciudad, de distintos lugares de nuestra geografía, procedentes del activimismo y/o la universidad…

El libro ha sido editado por Libros en Acción y se puede encargar en cualquier librería, pues tiene distribuidoras en los distintos territorios, así como solicitarlo directamente a la editorial AQUÍ.

Salud y comunes!

Conclusiones del Eje de Bienes Comunes en el II Congreso de Economía Social y Solidaria (Bilbao, 10 al 12 de noviembre de 2016)

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A continuación enlazamos el documento SOBRE COMUNALES Y NUEVOS COMUNES: Apuntes para reconstruir economías y políticas desde abajo, donde presentamos las conclusiones del Eje de Bienes Comunes que desde COMUNARIA dinamizamos en el II Congreso de Economía Solidaria celebrado recientemente en Bilbao.

ENLACE AL DOCUMENTO Sigue leyendo

Coordinación Eje Bienes Comunes. II Congreso de Economía Solidaria.

cabecera-fbDesde COMUNARIA coordinamos el Eje Bienes Comunes y Economía Social y solidaria en el marco del II Congreso de Economía Social y Solidaria, que se celebradrá en Bilbao durante el pasado mes de noviembre. Un interesante espacio de encuentro, reflexión y debate, desde el que proponemos pensar acerca del cajón abierto y diverso que supone la perspectiva de lo común, en su mirada sobre los territorios, los saberes y diferentes formas de relación y gestión. Planteamos intercambiar, discutir y construir, hacia la interacción entre los nuevos comunes y los tradicionales, visibilizando los obstáculos y construyendo posibles estrategias y puentes para avanzar junto a la Economía Social y solidaria hacia una nueva comunidad en el Siglo XXI.

Os animamos a visitar la web del congreso AQUI

De la incautación de bienes mafiosos al desarrollo de bienes comunes.

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A mediados de octubre,  Rajoy inauguraba sin pena ni gloria la Oficina de Recuperación y Gestión de Activos, orientada a que los corruptos no puedan disfrutar de lo que han robado y dichos activos económicos se destinen a fines sociales. Una política descafeinada, realizada en periodo electoral y a la que nadie ha prestado demasiada atención, cuando podría ser una palanca perfecta para fortalecer los tejidos sociales y financiar la puesta en marcha de proyectos de economía solidaria. ¿Cómo hacerlo? Un ejemplo inspirador es el de la lucha de Libera contra la mafia y la corrupción en Italia, que nos puede ayudar a reflexionar sobre su posible traducción a nuestro contexto sociopolítico.

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